Tejo - una conífera protegida y peligrosa
El tejo
Tejo es una de esas plantas que parecen inofensivas… hasta que conoces su historia. Pertenece al grupo de las coníferas, aunque sus hojas no son las típicas “agujas” rígidas que imaginamos en un pino. Son agujas aplanadas, suaves al tacto y colocadas a ambos lados del tallo, dándole un aspecto bastante elegante. Además, produce unos frutos de color rojo intenso muy llamativos, casi decorativos.
Peligro...
Pero detrás de esa apariencia se esconde una de las plantas más venenosas de Europa. Prácticamente todas sus partes contienen toxinas: hojas, semillas, ramas, raíces… incluso pequeñas cantidades pueden resultar peligrosas. Sus efectos son especialmente graves porque atacan directamente al corazón y al sistema respiratorio, pudiendo provocar dificultad para respirar, arritmias, paro cardíaco e incluso la muerte. Y lo peor es que, si no se sabe qué ha causado la intoxicación, el tratamiento puede complicarse muchísimo.
Historia real...
De hecho, existe una historia bastante conocida sobre un soldado que quería librarse durante unos días de la dura rutina militar fingiendo estar enfermo. Había oído que el tejo podía provocar malestar y decidió comerse unas cuantas semillas —o “pipas” de tejo— pensando que solo le darían unos síntomas leves. El problema es que el plan salió terriblemente mal: comenzó a sufrir fuertes problemas cardíacos y respiratorios y estuvo a punto de morir. Lo que pretendía ser una simple excusa para descansar terminó convirtiéndose en una urgencia médica real.
Lo bueno...
Aun así, el tejo también tiene una cara sorprendente. Aunque es extremadamente tóxico, algunos de sus compuestos se utilizan en medicina moderna para elaborar tratamientos contra ciertos tipos de cáncer. Un buen ejemplo de cómo, en la naturaleza, una misma planta puede ser tanto veneno como medicina dependiendo de la dosis y del uso que se le dé.
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| Tejo |
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| Hojas de tejo |



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